NUESTRO CUERPO
SISTEMA RESOIRATORIO
La respiración es el proceso por el cual ingresamos aire (que contiene oxÃgeno) a nuestro organismo y sacamos de él aire rico en dióxido de carbono. Un ser vivo puede estar varias horas sin comer, dormir o tomar agua, pero no puede dejar de respirar más de tres minutos. Esto grafica la importancia de la respiración para nuestra vida.
El sistema respiratorio de los seres humanos está formado por:
Las vÃas respiratorias: son las fosas nasales, la faringe, la laringe, la tráquea, los bronquios y los bronquÃolos. La boca también es, un órgano por donde entra y sale el aire durante la respiración.
Las fosas nasales son dos cavidades situadas encima de la boca. Se abren al exterior por los orificios de la nariz (donde reside el sentido del olfato) y se comunican con la faringe por la parte posterior. En el interior de las fosas nasales se encuentra la membrana pituitaria, que calienta y humedece el aire que inspiramos. De este modo, se evita que el aire reseque la garganta, o que llegue muy frÃo hasta los pulmones, lo que podrÃa producir enfermedades. No confundir esta membrana pituitaria con la glándula pituitaria o hipófisis.
OSEO
El número total de huesos que posee un determinado animal varÃa con su edad porque muchos huesos se fusionan entre sà durante el proceso de osificación.
El número de estructuras esqueléticas diferentes en una persona es de 208 huesos cuyos tamaños oscilan desde el fémur (el hueso más largo del esqueleto) a los diminutos huesos del interior del oÃdo (donde se halla el hueso más pequeño del esqueleto, que es el estribo en el oÃdo medio).
Como vemos, hay varios tipos de huesos:
Largos, como los del brazo o la pierna
Cortos, como los de la muñeca o las vértebras
Planos, como los de la cabeza.
MUSCULOS DEL CUERPO
Los músculos son el tejido que generan movimiento en las personas. Generan movimiento al contraerse. En el cuerpo humano (y en todos los vertebrados) los músculos están asociados al esqueleto, siendo los responsables de su movimiento.
La propiedad de contraerse, esto es, de poder acortar su longitud como efecto de la estimulación por parte de impulsos nerviosos provenientes del sistema nervioso, se la debe al tejido muscular que los forman, más precisamente al tejido muscular de tipo estriado esquelético.
Dos tipos más de tejido muscular forman parte de otros órganos: el tejido muscular estriado cardÃaco, exclusivo del corazón, que le permite a éste contraerse y asà "empujar" la sangre que llega a su interior; y el tejido muscular liso que está presente en el estómago y a lo largo de todo el tubo digestivo, en los bronquios, en vasos sanguÃneos, en la vejiga y en el útero, entre otros.
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